Hemos oído una leyenda, o tal vez sea verdad verdadera.... dice que en este día se puede cazar un duendecillo, pequeño, verde, avaricioso, y muy juguetón:
Al llegar al cole la trampa estaba cerrada, ¡lo tenemos!
Pero en su lugar había una carta, se había conseguido escapar.
Mientras estábamos jugando en el recreo, encontramos la primera pista entre las ruedas y comenzó el juego...
Finalmente, y como no podía ser de otra manera, al final del arcoiris estaba el tesoro...









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