Llegamos y comienza... ¡ey! es música clásica, pero nos suena a ballet...
El cuento de Sergio, como siempre con su moraleja. La historia va de un niño que en la tienda no para de mirar un bote lleno de caramelos. El tendero le deja coger los que quiera de una sola vez, él llena su puño, pero la mano no sale del bote...

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